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La Calle Olvera: un rincón mexicano en Los Ángeles lucha por salir adelante pese al covid

Con las ventas bajas y pocos clientes, este rincón mexicano en la calle más antigua de Los Ángeles lucha por sobreponerse a la crisis que dejó la pandemia.

LOS ANGELES CALIFORNIA, ESTADOS UNIDOS.

En los peores momentos de la pandemia de covid-19, Martha Medina visitaba de vez en cuando su negocio cerrado en la Calle Olvera, la más antigua de Los Ángeles, para asegurarse de que todo estaba en orden. Las paredes estaban llenas de coloridos atuendos folclóricos de todos los estados de México. En la parte trasera había trajes de mariachis negros con bordes dorados o plateados. En un armario de vidrio se veían artesanías con calaveras y otras figuras alusivas al Día de Muertos.

Lo que no había eran clientes, empleados ni música de cumbia, mariachis y jarocho. “Me sentía muy triste por esos días”, comentó Medina. “Pensaba que nunca volvería a abrir el negocio”.

California fue el primer estado que impuso restricciones asociadas con el covid-19 en marzo del 2020 y es uno de los primeros en levantarlas totalmente, aunque los comercios han estado funcionando con capacidad reducida desde hace meses.

La Calle Olvera es un viejo atractivo turístico, símbolo de los lazos históricos con México. Es donde se instalaron los primeros campesinos, en 1781, en lo que se conoce como El Pueblo, en Los Ángeles, y sus edificios históricos fueron restaurados o reconstruidos, reproduciendo un mercado mexicano tradicional en 1930.

La ubicación del mercado, por otro lado, no se presta para que los restaurantes ofrezcan comida para llevar, un recurso que permitió sobrevivir a muchos establecimientos durante la pandemia. La municipalidad, que es la propietaria del sitio, eximió de pagar alquileres a los propietarios de los negocios, pero estos de todos modos han sido muy golpeados.

Edward Flores dice que contrajo muchas deudas para mantener funcionando el Juanita’s Cafe, un pequeño puesto que su familia tiene desde hace tres generaciones. Y no espera volver a la normalidad hasta el año que viene.

La actividad bajó más de un 87%, según Flores. En su mejor mes durante la pandemia generó 3 mil 100 dólares en ventas, lo que no paga un mes de alquiler. En su peor día, trabajó 13 horas y generó 11.25 dólares.

Barragán se crió en East LA, pero se mudó a Las Vegas hace 30 años. Siempre se tomaba fotos en el burrito cuando regresaba de visita a Los Ángeles con su madre, quien falleció en enero por problemas cardíacos.

“Me recuerda las lindas experiencias que tuve de niña, aunque es algo agridulce al mismo tiempo”, comentó, aludiendo al fallecimiento de su madre. “Siento que su espíritu está aquí. Era uno de sus sitios favoritos”.

El local de Medina, Olverita’s Village, abre cinco días a la semana, no los siete, como antes.

Está consciente de todas las muertes que hubo durante la pandemia, incluidas las de varios proveedores suyos, como un artesano que hacía grandes vasijas de cerámica, otro que trabajaba el cuero y dos mujeres que le llevaban camisas bordadas. Dice que piensa homenajearlos cuando se celebre el Día de Muertos en noviembre. Espera que para entonces la actividad haya repuntado.

“Gracias a Dios todavía estamos vivos”, manifestó. “Pero necesito clientes”

Notas Internacionales

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