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Más allá del salón de clases

Con algunos alumnos in situ y otros a distancia, se requiere un gran despliegue tecnológico para asegurar la interacción plena entre ellos y la generación conjunta de conocimientos.

Ciudad de México .

Un profesor llega al salón de clases y, a través de un sistema automatizado, indica que está a punto de comenzar su asignatura. Se cierran las persianas, se ilumina la sala y se enciende el equipo. Todo está listo para ofrecer las lecciones de ese día a los alumnos que asistirán personalmente a la sesión y para los que atenderán la clase desde casa o en otro lugar. 

Este supuesto ya no es una escena futurista sino una de las realidades que nos dejó la pandemia de covid-19. Hablamos de la educación semipresencial o híbrida, que supone un proceso de enseñanza-aprendizaje que combina la asistencia presencial en aulas con la impartición de clases vía remota. 

El 30 de agosto, poco más de 30 millones de estudiantes regresarán a clases y muchos de ellos en este esquema, sobre todo en preparatorias, universidades, y en el nivel básico de escuelas privadas.  

Instituciones educativas como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y la Universidad del Valle de México (UVM), entre otras, trabajan de esta forma desde el ciclo pasado y conservarán el modelo para el periodo escolar que está por iniciar, debido al comportamiento del covid-19 y los semáforos epidemiológicos estatales.

Estamos generando el aula híbrida”, lo que implica “habilitar los salones de clases con un equipo de videoconferencia adecuado”, como cámaras, micrófonos, diademas y plataformas de comunicación en grupos como Teams de Microsoft, Teams de Webex, o algunos otros recursos, asegura Rosales Mejía, de Alestra. 

La nueva normalidad, a la carta 

Utilizamos cámaras inteligentes que siguen al profesor conforme se mueve en el aula, eso para los alumnos en casa. También hay micrófonos ambientales, que permiten un mejor audio tanto para los alumnos remotos como para que los estudiantes presentes puedan escuchar”, explica Joaquín Guerra Achem, vicerrec tor Académico y de Innovación Educativa del Tec de Monterrey. 

En la “nueva normalidad”, el Tec de Monterrey también ha encontrado la manera de hacer laboratorios virtuales, como los de diseño o de análisis estadístico, al colocar el software especializado en la nube para que los alumnos puedan trabajar fuera del campus; en tanto que los laboratorios que disponen de maquinaria fija —electricidad, química o cine por ejemplo— operan de manera semipresencial, porque en algún momento los alumnos deben acudir a hacer prácticas. 

Inversión y adaptación, los desafíos 

La UVM también ha hecho un gran esfuerzo por atender a sus cerca de 100 mil alumnos —repartidos en 36 campus en todo el país—, quienes en la pandemia tuvieron servicio 100 por ciento en línea y, a partir de este año, comenzaron a tomar clases semipresenciales, también con apoyo de aulas equipadas con tecnología de punta, comenta Elizabeth Trujillo Quiroz, directora de Ejecución en Campus de esta universidad privada. 

“Puedo destacar la fuerte inversión que ha hecho la institución para acondicionar las aulas y también en simuladores, que nos permiten llevar al estudiante a la realidad de la práctica de su carrera”, refiere la funcionaria académica y agrega que otro de los grandes desafíos ha sido la “capacitación de los profesores en el dominio de estrategias de enseñanza”. 

En este sentido, Trujillo señala que los profesores —a quienes considera “otros héroes de la pandemia”— han tenido que adaptar sus cursos a la “nueva normalidad”, porque no solo se trata de llevar los contenidos de los programas de las clases presenciales a las clases virtuales, sino de utilizar los recursos de aprendizaje apropiados para un ambiente digital.  

La misma interacción 

Las primeras que iniciaron con la búsqueda de soluciones tecnológicas para impulsar el modelo híbrido fueron las universidades, “pero ya veo muchos colegios, primarias y secundarias que empiezan con peticiones de tener estos equipos también”, comenta Luis Arturo Rosales, de la consultora Alestra. 

La tecnología ofrece diversas herramientas útiles que pueden facilitar la interacción. “Antes en la escuela se formaban equipos para hacer un trabajo, pero ahora esos grupos se pueden hacer en forma virtual. Cuando el profesor dice reúnanse en grupos, entonces la herramienta te dice que vas a trabajar aparte y luego regresas a la sesión”.

Otra opción es que, a través de tabletas, los estudiantes pueden tomar apuntes y por medio de aplicaciones como OneNote de Microsoft, entregar virtualmente al profesor el documento que genere, o bien tomar una foto y enviarla por correo o por la plataforma elegida. De esta manera se posibilita la retroalimentación. 

Y es que, más allá de la emergencia sanitaria, las formas de acceder a la educación son dinámicas, concluye Guerra: “En los próximos meses o años tendremos cada vez más esquemas de este tipo y no por la pandemia, sino por su flexibilidad, porque los alumnos lo pedirán así”.

Notas Internacionales

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