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Viables para trasplante corazones de donantes a pesar de haber consumido drogas

Datos no encontraron «ningún inconveniente» en el trasplante de corazones de personas que habían consumido drogas ilícitas, y la práctica se ha convertido en una rutina, según el doctor Howard Eisen.

MADRID.

Las tasas de supervivencia tras un trasplante de corazón no se ven afectadas si el donante del órgano había consumido drogas ilegales o había muerto por sobredosis, un hecho que puede aumentar la disponibilidad de corazones, según dos nuevos estudios de investigación no relacionados entre sí que se publican en dos de las revistas científicas de la American Heart Association.

Datos reportados en 2019 no encontraron «ningún inconveniente» en el trasplante de corazones de personas que habían consumido drogas ilícitas, y la práctica se ha convertido en una rutina, según el doctor Howard Eisen, presidente del Comité de Insuficiencia Cardíaca y Trasplantes del Consejo de Cardiología Clínica de la Asociación Americana del Corazón, que no participó en ninguno de los dos estudios.

«Esta investigación confirma los datos anteriores de que estos corazones, que antes se consideraban de alto riesgo, son seguros -señala Eisen–. Estos hallazgos deberían animar a las instituciones que no utilizan habitualmente corazones procedentes de consumidores de drogas a hacerlo. Se reducirá el tiempo de espera y el número de muertes entre las personas en la lista de espera de trasplantes de corazón».

La epidemia de opioides en Estados Unidos ha provocado un aumento de las posibles donaciones de corazón pero muchos de estos corazones no se utilizan debido a la preocupación de que el consumo de drogas ilícitas del donante pueda disminuir las posibilidades de supervivencia de los receptores de trasplantes cardíacos, ha explicado el autor principal del estudio, el doctor David A. Baran, director del sistema de insuficiencia cardíaca avanzada y trasplantes del Sentara Heart Hospital de Norfolk.

A partir de la información obtenida en los análisis de orina del hospital antes de que los donantes fallecieran, los investigadores identificaron el tipo y el número de drogas ilícitas que habían consumido los donantes, como opioides, cocaína, metanfetamina, alcohol, marihuana, barbitúricos, anfetaminas, fenciclidina (PCP) y otras. Los investigadores observaron que el consumo de alcohol pareció disminuir durante la década del periodo de análisis, mientras que el consumo de todas las demás drogas aumentó.

Baran y sus colegas descubrieron que el porcentaje de receptores de trasplantes que sobrevivieron era comparable entre los receptores de trasplantes que recibieron un corazón de un donante que consumía alguna droga ilícita y aquellos cuyos donantes no consumían drogas.

«Pensábamos que drogas ilícitas como la cocaína o la metanfetamina, que pueden provocar infartos, resultarían peligrosas –apunta Baran–. Sin embargo, nos equivocamos. No debemos rechazar el corazón de un donante sólo porque haya consumido una o varias drogas ilícitas».

El segundo estudio comparó los datos de 2003-2007 con los de 2013-2017 y se publica en ‘Journal of the American Heart Association’, una revista de acceso abierto de la Asociación Americana del Corazón.

Los investigadores de Wisconsin sugieren que una mayor aceptación de los corazones de donantes que murieron debido a una sobredosis de drogas o de donantes que tenían hepatitis C podría aliviar la tensión en la lista de espera actual para un trasplante de corazón.

«Esperamos que los pacientes que esperan un trasplante se animen a aceptar corazones de donantes con hepatitis C o fallecidos por sobredosis, si el equipo médico considera que el corazón del donante es adecuado», afirma el autor principal del estudio, el doctor Ravi Dhingra, director médico del programa de insuficiencia cardiaca y trasplantes y profesor asociado de medicina de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Dhingra y sus colegas estudiaron si el grupo de donantes debía incluir a personas que hubieran muerto por sobredosis de drogas o que tuvieran hepatitis C. Dado que la infección puede tratarse con la llegada de nuevos medicamentos antivirales de acción directa, la hepatitis C es mucho más manejable, lo que ha provocado un aumento de la disponibilidad de órganos procedentes de donantes que tenían hepatitis C.

Señalan que los médicos están obligados a obtener consentimientos separados de los pacientes con respecto a la aceptación de órganos de donantes con hepatitis C y la autorización previa de las compañías de seguros de salud para cubrir el costo de los medicamentos para la hepatitis C, si el receptor del trasplante lo necesita.

En comparación con los donantes de órganos cardíacos de 2003 a 2007, los donantes de 2013 a 2017 eran mayores, pesaban más, tenían más probabilidades de padecer hipertensión arterial y diabetes y de haber consumido drogas ilícitas, lo que aumenta el riesgo de hepatitis C. Sin embargo, en comparación con los de 2003 a 2007, el riesgo de muerte entre los receptores de trasplantes de 2013 a 2017 era un 15% menor un mes después del trasplante de corazón y un 21% menor un año después.

El estudio revisó los principales factores de riesgo adicionales entre los receptores de trasplantes que podrían haber afectado a la supervivencia tras el trasplante de corazón, aunque no pudo demostrar causa y efecto entre las características del donante o del receptor y la supervivencia tras el trasplante.

Notas Internacionales

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